Una empresa pequeña canceló su póliza de servicios administrados de $15,000 MXN mensuales por considerarla un gasto recurrente elevado, y pasó a un modelo de soporte reactivo por hora. Este caso analiza qué ocurrió con el costo real de TI después de esa decisión — y por qué la comparación entre "mensualidad" y "factura del técnico" nunca fue la comparación correcta.
Una empresa de aproximadamente 30 a 50 colaboradores contaba con un esquema de servicios administrados con un costo cercano a $15,000 MXN mensuales.
La percepción de la organización era sencilla:
Finalmente se tomó la decisión de cancelar la póliza y pasar a un modelo completamente reactivo, bajo la regla de "los llamaremos únicamente cuando necesitemos ayuda".
Fuera de póliza, la consultoría se factura de la siguiente manera:
| Escenario | Costo |
|---|---|
| 1 ingeniero × 2 horas | $2,400 MXN |
| 1 ingeniero × 4 horas | $4,800 MXN |
| 2 ingenieros × 3 horas | $7,200 MXN |
| 2 ingenieros × 5 horas | $12,000 MXN |
| 3 ingenieros × 4 horas | $14,400 MXN |
Un solo incidente de nivel medio puede tranquilamente consumir el equivalente a una mensualidad completa de servicios administrados, en una mañana.
La empresa partía de una idea razonable:
"La mayoría de los meses no necesitamos tantas horas de soporte. Seguramente gastaremos menos."
La comparación se hizo entre dos números visibles:
| Modelo | Costo visible |
|---|---|
| Servicios administrados | $15,000 MXN mensuales |
| Soporte reactivo | $1,200 MXN por hora |
Pero la comparación omitía varios elementos:
Con el paso de los meses, las solicitudes reactivas comenzaron a acumularse.
Incidentes pequeños que antes se atendían de manera preventiva ahora requerían una intervención específica. Problemas que antes se resolvían durante actividades rutinarias de mantenimiento se convertían en eventos independientes.
Las horas de consultoría aumentaron. Las visitas en sitio aumentaron. La facturación por servicios correctivos terminó siendo significativamente superior a la mensualidad que se había considerado "cara".
La decisión de eliminar un gasto fijo no eliminó el costo de TI. Simplemente lo transformó en:
El costo de la consultoría es solo una parte de la ecuación. Cada incidente también genera otros costos que rara vez aparecen en el presupuesto de TI, pero son parte del costo real de operar bajo un modelo reactivo:
Una observación incómoda: cuando una organización deja de tener incidentes visibles durante un largo periodo, es fácil concluir que la póliza ya no era necesaria. Sin embargo, en muchos casos ocurre exactamente lo contrario:
La ausencia de problemas visibles era consecuencia del trabajo preventivo que se realizaba de forma continua.
La prevención tiene un problema de percepción: cuando funciona, parece que no está haciendo nada.
Este caso no pretende afirmar que todas las empresas deban contratar servicios administrados. Tampoco significa que el soporte reactivo sea siempre una mala decisión.
La lección es otra:
La comparación correcta nunca ha sido mensualidad contra factura del técnico.
La comparación real es:
Mensualidad contra horas de ingeniería + paros operativos + compras de emergencia + riesgo acumulado + tiempo directivo.
Y cuando se hace esa comparación con números propios, la respuesta suele ser menos discutible de lo que parecía al principio.
La próxima vez que tu empresa tenga un incidente importante de TI, además de archivar la factura del soporte, vale la pena hacerse una pregunta:
¿Cuánto nos costó realmente que esto ocurriera?
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