Existe una creencia extendida de que cambiar de proveedor de hosting significa, inevitablemente, unas horas en que el sitio se cae y el correo no llega mientras "el DNS se propaga". Es una migración hecha a la brava. Bien planeada, una migración se siente casi transparente: el corte dura minutos y la mayoría de los usuarios ni se entera. El secreto no es un truco de magia; es entender y preparar una sola cosa con anticipación: el TTL.
Qué es el TTL y por qué lo cambia todo
Cuando alguien visita tu sitio, su computadora pregunta al DNS "¿en qué dirección IP vive ejemplo.com?" y recibe una respuesta. Para no preguntar lo mismo mil veces, esa respuesta se guarda en caché durante un tiempo. Ese tiempo es el TTL (Time To Live): cuántos segundos se conserva la respuesta antes de volver a preguntar. Un TTL típico puede ser de horas (por ejemplo, 86400 segundos = 24 horas).
Aquí está el problema de la migración a la brava: si tu TTL es de 24 horas y cambias tu servidor a una IP nueva, los visitantes que ya tienen la IP vieja en caché seguirán yendo al servidor viejo hasta 24 horas. Por eso "la propagación tarda". No es que internet sea lento: es que tu propio TTL le dijo a todo el mundo que guardara la respuesta vieja por un día entero.
El procedimiento sin downtime
- Días antes: baja el TTL. Reduce el TTL de tus registros a un valor bajo, por ejemplo 300 segundos (5 minutos). Debes hacerlo con suficiente anticipación —al menos el tiempo del TTL viejo— para que el cambio de TTL en sí ya se haya propagado. Este es el paso que casi todos se saltan.
- Prepara el nuevo servidor. Copia el sitio, la base de datos, los buzones de correo al nuevo hosting y déjalo funcionando y probado, pero todavía sin tráfico. El registro DNS sigue apuntando al viejo.
- El corte: cambia el registro. Cuando el nuevo servidor está verificado, cambias el registro A (y los que apliquen) para que apunten a la nueva IP. Gracias al TTL bajo, este cambio se propaga en minutos, no en horas.
- Ventana de convivencia. Durante un rato, algunos usuarios verán el viejo y otros el nuevo. Por eso conviene mantener ambos servidores vivos unas horas y, si hay correo o formularios, cuidar que nada se pierda en la transición.
- Después: sube el TTL de nuevo. Ya migrado y estable, regresas el TTL a un valor normal para aliviar la carga de consultas.
El cuidado especial: el correo
Migrar un sitio es una cosa; migrar correo es más delicado, porque durante la ventana de convivencia los mensajes podrían llegar al servidor viejo o al nuevo. Si el correo vive en el mismo hosting que migras, hay que sincronizar los buzones y vigilar que ningún mensaje se pierda en el cruce. Es una de las razones por las que muchas empresas separan el correo (en M365 o Google) del hosting del sitio: así, migrar el sitio no toca el correo en absoluto.
Todo esto se apoya en entender cómo funciona el DNS de verdad y qué hace cada uno de los registros que administras. La migración sin downtime no es suerte: es planear el TTL con la anticipación que casi nadie le da.