La pregunta llega siempre igual: "¿con cuánto disco alcanza para las cámaras?". Y la respuesta honesta es que no se estima al ojo —se calcula—, porque un error aquí se paga con grabaciones que se sobrescriben justo antes del incidente que querías ver.
De qué depende (los factores reales)
- Bitrate por cámara: cuántos datos genera por segundo. Sube con la resolución y los cuadros por segundo.
- Códec: H.265 comprime bastante mejor que H.264 para calidad similar; cambiar de uno a otro mueve el número de forma notable.
- Modo de grabación: continuo (predecible, más disco) o por movimiento (menos, pero engañoso en zonas siempre activas).
- Días de retención: el multiplicador que más dispara el total.
El cálculo, en orden
Bitrate (Mbps) de cada cámara → GB por día por cámara → multiplicado por número de cámaras → multiplicado por días de retención → más margen y redundancia. Ese es el número. Duplicar la retención duplica el almacenamiento; subir la resolución de todas las cámaras, también. Por eso conviene decidir la resolución con criterio antes de multiplicar.
No te quedes corto ni compres de más
El objetivo es el punto medio: suficiente para tu retención real con su margen, sin pagar por meses de grabación que nadie va a mirar. Y como en el CCTV el almacenamiento suele ir en arreglos con redundancia, aplica el mismo criterio de RAID / SHR: parte del disco es el seguro, no capacidad usable.
La pregunta que conviene hacerse
La pregunta no es "¿le pongo un disco grande?", sino ¿cuántos GB/día genera mi conjunto de cámaras, y cuántos días necesito conservar de verdad? Ese cálculo lo hacemos al diseñar videovigilancia CCTV, con marcas como Hikvision.