El cable de cobre parece el componente tonto de la red. Un metro de UTP se ve igual que cualquier otro, y la caja "que sí alcanza el presupuesto" promete la misma categoría en la etiqueta. Esa ilusión de que "cable es cable" es justo donde nacen los enlaces que no se caen —eso sería fácil de detectar— sino que fallan a ratos: negocian a media velocidad, sueltan paquetes bajo carga, o mueren el día que les cuelgas una cámara con PoE.
Las categorías, en cristiano
La categoría define hasta qué velocidad y frecuencia rinde el cable. Sin marketing:
- Cat5e: gigabit (1 Gbps) a 100 m. Todavía funciona, pero es el piso; no lo instales nuevo salvo por presupuesto extremo.
- Cat6: gigabit holgado; 10 Gbps solo hasta ~55 m y en buenas condiciones. El mínimo razonable hoy.
- Cat6A: 10 Gbps reales a los 100 m completos, y se porta mucho mejor con PoE de alta potencia. Es el punto dulce para obra nueva.
- Cat7 / Cat8: nicho de centro de datos y tramos muy cortos de alta velocidad. Para el cableado horizontal de una oficina, casi nunca se justifican.
La regla práctica: para la mayoría de las empresas, Cat6 como mínimo y Cat6A si el edificio va a durar. Pagar Cat6A hoy es más barato que recablear para 10G en cinco años.
El canal de 100 metros (y por qué no lo puedes estirar)
El estándar no te da 100 m para hacer lo que quieras. Los reparte: hasta 90 metros de tendido fijo —el "enlace permanente", del panel de parcheo al conector de pared— más un margen de 10 metros para los patch cords de ambos extremos. Ese presupuesto de longitud no es una sugerencia: el desempeño eléctrico del cobre se degrada con la distancia, y pasarte de los 90 m fijos es la causa raíz de enlaces que "certifican raspando" o que fallan bajo temperatura. Si necesitas llegar más lejos, no estiras cobre: pones un cuarto de comunicaciones intermedio o pasas a fibra.
Los 100 m del canal = 90 m de tendido fijo (panel a conector de pared) + ~10 m de patch cords en los extremos.
TIA-568A o 568B: elige uno y no lo mezcles
Los dos son esquemas de código de colores para ponchar los ocho hilos; eléctricamente son equivalentes. Lo que no puedes hacer es mezclarlos en un mismo enlace por descuido (568B en un extremo y 568A en el otro), porque creas un cable cruzado sin querer. En la práctica, la industria se estandarizó en T568B; elige ese, documéntalo, y que todo tu sitio lo respete. La consistencia aquí vale más que la elección.
¿Blindado o no? El trade-off honesto
El UTP (par trenzado sin blindaje) resuelve la enorme mayoría de los casos: el propio trenzado de los pares cancela buena parte del ruido. El cable blindado (FTP/STP) tiene sentido en ambientes con interferencia fuerte —piso de planta, cerca de motores o luminarias industriales, tendidos largos junto a cableado eléctrico—. Pero ojo con el mito de "blindado siempre es mejor": un cable blindado mal aterrizado es peor que un UTP bien puesto, porque la malla sin tierra adecuada se convierte en antena. Blindaje sí, pero solo si vas a aterrizarlo correctamente de punta a punta.
PoE y calor: por qué Cat6A no es capricho
Cuando por el mismo cable envías datos y energía —una cámara, un access point, un teléfono—, ese cobre se calienta. Y con PoE de alta potencia (hasta ~90 W en los estándares más nuevos), en un mazo denso de cables el calor se acumula y degrada el desempeño justo cuando más lo exiges. El calibre más grueso de un buen Cat6A disipa mejor y aguanta esa combinación; es una de las razones técnicas —no comerciales— por las que se volvió el estándar de facto en instalaciones con mucho PoE.
Los errores que matan un enlace (los que vemos en campo)
Un cable no necesita romperse para arruinar una red. Los clásicos:
- Destrenzar de más en el jack: cada centímetro de par abierto en la terminación mete diafonía. El estándar es medio centímetro; hemos visto tres.
- Radio de curvatura violado: doblar el cable en escuadra o pasarlo por una esquina viva cambia su geometría interna para siempre.
- Tensión al jalar: estirar el cable con fuerza destrenza los pares por dentro, invisible desde afuera.
- Grapas apretadas que aplastan el cable contra el muro.
- Mezclar categorías: un patch cord Cat5e degrada un enlace Cat6A completo. La cadena vale lo que su eslabón más débil.
- No certificar: sin el informe, ninguno de los errores anteriores se detecta hasta que la red duele.
La idea que se queda
El cobre no es tonto: es sensible. Rinde exactamente lo que la técnica de instalación le permita, ni un bit más. Elegir bien la categoría es el 30% del trabajo; el otro 70% es cómo se tiende, se termina y se prueba —parte del cableado que aguanta 20 años—.